La Hermandad de la Humildad aprueba el diseño del paso de palio para la Virgen de la Caridad
El Cabildo General de hermanos respalda el proyecto integral 'Domus Charitas Tristis', trazado por el afamado diseñador cordobés Rafael de Rueda, que dotará a la dolorosa del Martes Santo de un conjunto marcado por la impronta franciscana y las raíces montillanas.
La Hermandad de la Humildad ha dado luz verde a uno de los proyectos patrimoniales más ambiciosos de su historia reciente, como es la aprobación, por parte del Cabildo General de hermanos el pasado domingo, del diseño integral del paso de palio de María Santísima de la Caridad en sus Tristezas.
El boceto, que fue donado a la corporación el pasado 14 de julio por un grupo de devotos encabezado por Jesús Arroyo y Francisco Priego, lleva la inconfundible firma del reconocido diseñador cordobés Rafael de Rueda. Bajo el título "Domus Charitas Tristis" -concebido como "Un palio de Caridad Franciscana"- , la obra destaca por preservar la línea elegante y austera de la cofradía, logrando un equilibrio perfecto entre la orfebrería plateada y la riqueza cromática de los textiles, que combinarán los colores corporativos, tanto el marrón franciscano, como el rojo burdeos oscuro.
Un diseño asimétrico cargado de montillanía
En el apartado textil, las bambalinas presentan un estilo barroco asimétrico de innegable aire garduñista. El diseño huye de lo estandarizado para nutrirse de la historia de Montilla como es la ornamentación entrelaza ramas de zarza (vinculadas a San Francisco Solano), junto a racimos de uva y hojas de pampa, en un claro guiño a la cultura vitivinícola de Montilla. Como detalle de gran originalidad, las esquinas del palio rematarán con unas corbatas inspiradas en los recogidos de las cortinas del retablo mayor de la Parroquia del Santo.
El techo de palio acogerá en su gloria central la imagen de la Virgen de la Aurora , mientras que el manto se enriquecerá con letanías del Santo Rosario y un gran "Auspice María" central. Todo ello enmarcado por el característico cordón franciscano de tres nudos, símbolo de los votos de obediencia, pobreza y castidad.
Orfebrería catequética
Los respiraderos darán el protagonismo absoluto a las virtudes teologales, destacando en el frontal una cartela con una matrona amamantando a huérfanos, la más pura representación de la Caridad. La peana será otro de los grandes tesoros del conjunto, estructurada en siete capillas que custodiarán en su centro a la Virgen de Belén, flanqueada por las efigies de San Francisco Solano y San Francisco de Asís.
La vida del Santo Patrón también estará presente en los candelabros de cola y entrevarales, donde se recrearán milagros como las curaciones en el barrio de las Tenerías o su predicación en la región del Tukumán.
Pero si hay un elemento que encierra un profundo pellizco emocional, ese es el llamador. El diseño ha concebido una pieza en la que dos ángeles en actitud ascendente alzan el martillo "al cielo". Un tributo eterno e imborrable a la memoria de dos hermanos que trabajaron incansablemente por engrandecer la devoción de la Virgen: el Paco Tejedera y Miguel Ángel Sastre.
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