450 años del Cristo de Zacatecas en Montilla
El Santo Cristo de Zacatecas llegó a la localidad tal día como hoy en 1576 de la mano de Andrés Fernández de Mesa, convirtiéndose en una de las relaciones más singulares entre Montilla y los territorios americanos.
Hoy, 10 de septiembre de 2026, se cumplen exactamente 450 años de la llegada a Montilla del Santo Cristo de Zacatecas, una imagen que, cuatro siglos y medio después, continúa recibiendo culto en la Parroquia de Santiago Apóstol de la mano de la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz.
Fue el 10 de septiembre de 1576 cuando la imagen llegó a Montilla procedente de las Indias. Su donante fue Andrés Fernández de Mesa, montillano que había residido en aquellos territorios y que, a su regreso, entregó el crucificado a la entonces Cofradía de la Vera Cruz. La donación quedó acompañada de una serie de condiciones que vinculaban para siempre al Cristo con la corporación.
Según recoge Antonio Luis Jiménez (promotor de la reorganización de la Cofradía a principios de la pasada década), la donación establecía incluso la pertenencia vitalicia a la cofradía de Andrés Fernández de Mesa, su esposa e hijos, además de otorgar a su linaje preferencia a la hora de portar la imagen en las procesiones. Del mismo modo, se establecía su permanencia en la hoy desaparecida ermita de la Vera Cruz, sita en la zona en la que hoy yace el colegio salesiano.
Un Cristo llegado de América
Más allá de su historia devocional, el Cristo de Zacatecas constituye una pieza de enorme interés desde el punto de vista artístico. Su procedencia novohispana y su particular sistema constructivo hacen de él una imagen excepcional dentro del patrimonio conservado en Montilla.
La escultura fue realizada mediante una técnica de imaginería ligera basada en la caña de maíz, una tradición de origen indígena desarrollada en los territorios de la Nueva España. Esta utilización de materiales locales permitió crear imágenes de grandes dimensiones con un peso considerablemente menor al que tendría una talla realizada íntegramente en madera.
El resultado es un crucificado de grandes proporciones que, pese a su tamaño, presenta una notable ligereza. Esta técnica lo relaciona además con otras imágenes de caña de maíz conservadas en distintos puntos de la provincia de Córdoba, como Lucena o Monturque.
Es precisamente esta combinación de procedencia, técnica y función devocional la que convierte al Cristo de Zacatecas en algo más que una antigua imagen de culto. El crucificado es también un testimonio material de las relaciones existentes entre ambos lados del Atlántico durante el siglo XVI y de la circulación de personas, objetos, técnicas y devociones entre Europa y América.
Cuatro siglos y medio de historia
Tras la ocupación francesa, el Cristo pasó a la Parroquia de Santiago en 1809, después de los daños sufridos por la antigua ermita de la Vera Cruz.
Ya en el templo parroquial ocupó distintos emplazamientos. Inicialmente se situó en la nave del Evangelio y, en 1932, con motivo de la construcción de la nueva Capilla del Sagrario, fue trasladado al presbiterio. Allí permaneció durante décadas suspendido mediante cadenas, hasta que en 2003 se llevó a cabo su traslado al emplazamiento que ocupa actualmente, en la cabecera de la nave de la Epístola.
Precisamente el comienzo del siglo XXI marcaría otro momento fundamental en la historia de la pieza. La reorganización de la Cofradía de la Vera Cruz el 4 de marzo de 2005 por el entonces obispo de Córdoba, Juan José Asenjo Pelegrina llevó aparejada una importante labor de recuperación de su patrimonio y de la memoria histórica de la corporación y del propio pueblo de Montilla.
Una restauración fundamental
En 2003 se realizó un estudio exhaustivo de la imagen para conocer su estado de conservación. El análisis puso de manifiesto un deterioro significativo, provocado por el paso del tiempo y por las distintas intervenciones realizadas a lo largo de los siglos.
La investigación documenta la existencia de numerosos repintes y de la aplicación continuada de marcas de sangre sobre la policromía. También se detectaron materiales empleados en restauraciones anteriores que estaban provocando la pérdida de parte del material original, así como un añadido realizado en el siglo XIX en la cabeza del Cristo que estaba afectando a la estructura subyacente.
La intervención se llevó a cabo en 2004 y fue confiada a Pablo Francisco Amador Marrero, especialista en conservación-restauración e investigador de la imaginería ligera novohispana. El trabajo, desarrollado junto al equipo de restauradores de la Facultad de Bellas Artes de Granada bajo la dirección de Carmen Bermúdez, permitió recuperar la fisonomía de la imagen mediante una profunda limpieza y distintas actuaciones de conservación.
Aquella restauración sería además uno de los pasos previos a la recuperación de la salida procesional de la Vera Cruz. En 2006, tras décadas sin procesionar, el Cristo de Zacatecas volvió a recorrer las calles de Montilla en la noche del Martes Santo.
De Montilla al Museo del Prado
La singularidad de la imagen volvería a trascender las fronteras locales en 2021, cuando el Museo Nacional del Prado seleccionó al Cristo de Zacatecas para formar parte de la exposición Tornaviaje. Arte iberoamericano en España.
La muestra reunió 107 piezas con el objetivo de mostrar el patrimonio llegado a España desde los territorios americanos durante los tres siglos de presencia hispánica. El Cristo de Montilla ocupó así un espacio junto a otras obras que permitían explicar la circulación artística y cultural entre ambos continentes.
Su presencia en Madrid supuso un nuevo capítulo en la historia de una imagen que, hasta entonces, había permanecido vinculada fundamentalmente al ámbito montillano. Tras la exposición, el Cristo regresó a Santiago en febrero de 2022.
450 años después
Hoy, cuatro siglos y medio después de aquel 10 de septiembre de 1576, el Cristo de Zacatecas continúa ocupando un lugar central dentro del patrimonio histórico, artístico y devocional de Montilla.
La efeméride coincide además con la celebración del 450 aniversario de su llegada, promovida por la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz con un amplio programa de actos que se prolongará hasta septiembre de 2027.
No en vano, la propia historia de la imagen resume buena parte del carácter de la Vera Cruz: una corporación con raíces en los primeros siglos de la Semana Santa montillana que ha sabido recuperar su patrimonio y su memoria histórica y que, en el caso del Cristo de Zacatecas, custodia una pieza que une Montilla, España y América a través de 450 años de historia, arte y devoción.
Referencia bibliográfica: Carrasco González, Álvaro (2025). Gestión y conservación del patrimonio en las hermandades andaluzas: el caso de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Montilla. Trabajo Fin de Máster. Universidad de Córdoba.
*Imágenes proporcionadas por Antonio Luis Jiménez Barranco
Redacción - Álvaro Carrasco




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