La iglesia de San Agustín acogió la mesa redonda sobre el centenario del Cristo de la Yedra

El exconvento agustino reunió un encuentro marcado por la memoria, la investigación documental y las vivencias de un siglo de devoción en el Nazareno.



En el marco del programa conmemorativo del centenario de la incorporación del Santísimo Cristo de la Yedra al cortejo procesional del Viernes Santo, la iglesia de San Agustín acogió anoche una concurrida mesa redonda titulada «El Cristo de la Yedra, un siglo tras la Cruz Nazarena». La cita, que tuvo lugar tras la primera jornada del solemne besapiés a la venerada imagen, estuvo moderada por Rafael Raigón Luque y contó con la intervención del historiador Antonio Luis Jiménez Barranco, el cronista oficial de Montilla, José Rey García, el veterano costalero Luis Rubio Carretero y el antiguo capataz Jesús Rueda Polonio.


Los orígenes jesuíticos y la devoción histórica



La primera parte de la sesión estuvo guiada por el análisis de Antonio Luis Jiménez Barranco, quien desgranó los orígenes documentales de la imagen. Según expuso el historiador montillano, la llegada del crucificado a Montilla se sitúa en torno a 1560 para presidir en la iglesia de la Compañía de Jesús la capilla funeraria de Jerónimo Fernández de la Cama, comendador de la Orden de Alcántara y preceptor en la casa de la marquesa de Priego. La talla, de notable unción y mérito artístico, se mantiene a día de hoy como la imagen procesional más antigua de la Semana Santa montillana.


Antonio Luis detalló asimismo el complejo itinerario histórico que vivió el crucificado a partir de la expulsión de los jesuitas en 1767 por orden de Carlos III, pasando temporalmente por la parroquia de Santiago en 1774 y recalando con posterioridad en San Francisco en los años de la invasión francesa y la exclaustración religiosa.


Uno de los momentos de mayor interés radicó en la precisión en torno a la relación de la talla con San Juan de Ávila. El ponente explicó que, si bien el Doctor de la Iglesia oró con asiduidad ante este crucificado durante sus estancias en el colegio jesuítico, las investigaciones recientes y las actas del proceso de beatificación desmienten que fuera la imagen ante la que escuchó las palabras «Juan, tus pecados son perdonados». Aquel oratorio personal correspondía en realidad a una pieza de reducidas dimensiones -de unas tres cuartas de vara-, diferenciándose con claridad de la talla de tamaño natural de la Yedra. Respecto a su advocación, recordó que su origen se halla en las misiones jesuíticas de finales del siglo XVII y en la congregación penitencial surgida en torno a la festividad de Pentecostés, ligándose también a rogativas públicas por epidemias o sequías.


Vivencias bajo los varales y memoria junto al Cristo de la Yedra


El testimonio vivo del varal y la campana tomó el relevo con las intervenciones de Luis Rubio Carretero y Jesús Rueda Polonio, quienes repasaron la evolución de la cuadrilla y el recuerdo de referentes históricos como Pepe Carrasco. Ambos desgranaron la exigencia física y el compromiso que suponía calzar el paso del crucificado en aquellas décadas, rememorando el peso, el esfuerzo en las calles más estrechas de la localidad y la convivencia fraterna tras la recogida.


No faltó el vocabulario popular al evocar las preguntas de quienes ponían reparos a la ausencia de penitencias externas, recordando entre sonrisas que el verdadero sacrificio se consumaba bajo el madero y que la recompensa era el almuerzo de magro con tomate y caldos reconfortantes. De igual modo, se puso de manifiesto el carácter familiar con el que se transmitía el compromiso costalero de padres a hijos, una fidelidad que hoy se mantiene viva con un amplio respaldo de devotos y listas de espera para portar al Señor.



El papel de la mujer y el relevo generacional


En el tramo final del coloquio, la participación del público permitió visibilizar la labor constante e indispensable que las mujeres han desempeñado en el seno de la hermandad. Se reivindicó el trabajo callado de madres y abuelas en el cuidado de las túnicas, el ajuar y la transmisión de la fe cofrade a los más pequeños desde la cuna.


El moderador cerró el acto subrayando la importancia de abrir las puertas a las nuevas generaciones para custodiar no solo el patrimonio artístico e histórico de la cofradía, sino de manera primordial su patrimonio humano y espiritual.


Los cultos conmemorativos continuarán durante la jornada de hoy sábado con la apertura del besapiés en la iglesia de San Agustín, en horario de 18:00 a 21:00 horas y finalizarán mañana con la Función en Honor al Santo Cristo a las 12.00h en San Agustín, contando con la Coral Montillana de AA.AA. Don Bosco y con la cátedra presidida por José Juan Jiménez Güeto, Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías de Córdoba.


Redacción - Álvaro Carrasco

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