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El viernes se presentará los actos y el cartel del Centenario de la inclusión del Cristo de la Yedra en la Hermandad del Nazareno

La corporación del Viernes Santo dará a conocer el programa conmemorativo de la efeméride en la capilla del Nazareno en San Agustín



La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores se prepara para celebrar el año en el que se conmemora el centenario de la llegada del Santo Cristo de la Yedra a la hermandad. Este viernes, 13 de febrero, la cofradía celebrará el acto de presentación de los cultos, el cartel anunciador y el programa de actos conmemorativos organizados con este motivo. La cita tendrá lugar a las 21.00 horas en la propia Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, sita en la Iglesia de San Agustín y con acceso por el patio.



La conmemoración de esta efeméride supondrá una oportunidad única para redescubrir y valorar a la talla que posee un incalculable valor histórico y artístico. Apoyándonos en el análisis histórico del historiador Antonio Luis Jiménez en 2016, señala que la advocación "de la Yedra" proviene de la propagación por los Jesuitas entre los siglos XVI y XVII. La talla, añade, posee unos rasgos que recuerdan al círculo del escultor flamenco Roque Balduque que centró su proyección en el segundo tercio del siglo XVI, con un estilo transitorio entre el gótico final y el primer renacimiento.


Siguiendo con el análisis histórico por el investigador Enrique Garramiola Prieto en su artículo "El Santo Cristo Crucificado de la Yedra", publicado en 2006 en el boletín "Una Estrella en el Camino", documentos de finales del siglo XVII ya recogen la existencia de esta advocación, que gozó de gran predicamento en la época, siendo protagonista de rogativas y procesiones para pedir las lluvias en tiempos de sequía, algo que reflejaba la devoción que le profesaba el pueblo de Montilla.


El Cristo de la Yedra se erige como heredero espiritual e histórico del contexto jesuíta y avilista, habiendo sobrevivido a la expulsión de la Orden y la desamortización del templo -que obligó en 1810 a ser trasladada la talla a la Iglesia de San Agustín- hasta su integración plena en la corporación nazarena en 1926, efeméride que ahora se celebra. En 2012, la talla del Cristo sufrió una restauración acometida por el taller cordobés Regespa, dirigido por Enrique Ortega y que consiguió corregir los daños estructurales y las pérdidas de policromía, incluyendo la limpieza del mismo y devolviéndole su esplendor.



Redacción e imágenes - Álvaro Carrasco

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